Defiende lo obvio
Defiende una juventud
Libre de apuestas
No es lo mismo
un tenista que
un antenista
No es lo mismo
un tenista que
un antenista
El cortacésped
sirve para
cortar el césped
La tortilla de patatas
lleva patatas
La tortilla de patatas
lleva patatas
DEFIÉNDELO
Es ilegal
pero más de 500.000 menores
han apostado en el último año.
El problema no es
perder dinero,
son las mentiras, las deudas, la culpabilidad que provocan problemas en casa, aislarse de los amigos y dejar de lado los estudios.
Crea adicción
El 2,64% de los y las estudiantes presentan juego patológico (más del triple que en la población adulta) y el 18% tienen problemas de juego aunque no sean jugadores/as patológicas.
Apostar se está
convirtiendo
en algo normal,
crecen las casas de apuestas, hay más anuncios y los menores empiezan a verlo como una forma de ocio.
Habla con los menores de tu familia sobre los riesgos de apostar.
Mantén una buena comunicación sobre el tema con tus hijos e hijas, y sé un referente manteniendo un comportamiento adecuado en relación con el juego.
Hazles ver los riesgos y adicciones que las apuestas conllevan, haciendo hincapié en que en los anuncios nos bombardean con un mensaje que nos muestra las posibilidades de ganar de una forma absolutamente parcial.
Por último, vigila posibles gastos injustificados, irritabilidad o nerviosismo, ausencias a clase, abandono de actividades que practicaban o dejar de lado a las amistades. Son algunas de las señales evidentes del juego de azar en menores.
Defiende el problema en tu entorno para que se tomen medidas.
Las apuestas en menores es un problema de todos y todas: vecinas, amigos, docentes y compañeras.
Es necesario crear entre todos un clima social que visibilice y demande la necesidad de afrontar este problema desde diferentes ámbitos: legal, educativo, medios de comunicación, etc.
Comparte la campaña para contribuir a que las y los menores no apuesten.
Ayúdanos a que el juego de apuestas en menores no se perciba solo como un problema legal, sino como un problema personal y social.
Habla con los menores de tu familia sobre los riesgos de apostar.
Mantén una buena comunicación sobre el tema con tus hijos e hijas, y sé un referente manteniendo un comportamiento adecuado en relación con el juego.
Hazles ver los riesgos y adicciones que las apuestas conllevan, haciendo hincapié en que en los anuncios nos bombardean con un mensaje que nos muestra las posibilidades de ganar de una forma absolutamente parcial.
Por último, vigila posibles gastos injustificados, irritabilidad o nerviosismo, ausencias a clase, abandono de actividades que practicaban o dejar de lado a las amistades. Son algunas de las señales evidentes del juego de azar en menores.
Defiende el problema en tu entorno para que se tomen medidas.
Las apuestas en menores es un problema de todos y todas: vecinas, amigos, docentes y compañeras.
Es necesario crear entre todos un clima social que visibilice y demande la necesidad de afrontar este problema desde diferentes ámbitos: legal, educativo, medios de comunicación, etc.
Comparte la campaña para contribuir a que las y los menores no apuesten.
Ayúdanos a que el juego de apuestas en menores no se perciba solo como un problema legal, sino como un problema personal y social.
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